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lunes, 20 de diciembre de 2010

Reflexión sobre la película Hacia Rutas Salvajes

Hacia tiempo que venia pensando la idea de escribir algo sobre este film, que desde hace años esperaba ver y por esas casualidades olvidé verla en el cine, alquilarla o verla en la televisión. Pero una madrugada tuve la oportunidad de empezarla a ver sin perderme nada y durante sus casi 3 horas, sentí y vibré con la manera en que movió internamente varias cosas y de alguna manera he buscado canalizar todo eso que dicha película me ha generado. Si bien mi pasión por el cine ha estado presente desde que tengo memoria, muy pocas historias me han sabido llegar realmente al punto de dejarme por mucho tiempo pensando y reflexionando, ya sea sobre la misma película o al punto de tomarla como una lección sobre la vida que uno lleva, el mundo en el que estamos y las maneras que existen de observar la realidad que nos acompaña desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Parece que todo fuera una rutina, que estamos simplemente programados para ser parte de un sistema en donde todo gira en torno al dinero, al éxito, la ambición, las preocupaciones, la inseguridad, el egoísmo calando fuerte sobre la solidaridad, y el aprecio de vivir y ser feliz se ha dejado en un segundo plano. Desde que somos niños se nos marca que para todo hay un plan, un ideal, un camino… pero todo esto viene a mitigar el instinto del deseo, la vocación, el sueño. Se nos marca que antes de arrojarnos a la pileta debemos observarla de manera detenida y atenta, y en algunos casos hasta nos hablan que no tirarnos es la mejor opción. Es de esta manera como este sistema ejerce su opresión sobre el resto, y desde que se es joven para todo hay pautas, hay roles y modelos a seguir, siendo el siguiente plan el mas habitual de todos: ir a la primaria, terminar la secundaria, elegir y recibirse de una carrera (la cual debe servirnos para conseguir un trabajo que aparte un buen dinero), casarse y tener hijos. Obviamente este plan ha ido cambiando y con las nuevas generaciones puede que hasta surja uno distinto, y eso es lo que espero, porque no todo puede estar escrito, el margen para equivocarse, soñar, buscar y equivocarse de nuevo debería ser algo importante y parte de la vida de todos.




La película Hacia Rutas Salvajes (Into the Wild), esta basado en la novela homónima del escritor Jon Krakauer, la cual fue lanzada en 1996, y dirigida por Sean Penn tomando de foco la historia real de Christopher McCandless, un joven norteamericano que en 1990, tras terminar sus estudios universitarios, decidió alejarse de una vida marcada por la una tensa relación con sus padres, la comodidad, el éxito, y las exigencias de la sociedad, para vivir por si mismo con sus únicos aliados: una mochila de viaje, y la naturaleza como escenario para de esa manera convertirse en errante. Tras atravesar California, Oregón, Dakota de Sur, entre otros lugares, en un viaje que duró algo más de dos años, sintió el impulso de vivir solo en contacto con la naturaleza, por lo que busca ir a Alaska. Allí, encontró un viejo autobús abandonado, que le sirvió de refugio. Con un rifle de caza y libros sobre plantas silvestres comestibles, vivió durante semanas. Había refugios y rutas hacia vías transitadas a pocos kilómetros. La película usa la técnica del flashbacks y flashforwards en los que van intercalando parte de su viaje con su pasado, y de esta manera aprendemos más sobre la historia de Christopher.

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