Seguime en Twitter Seguime en Facebook

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Qué ves?

Hace unos años, en el centro de la ciudad de Córdoba, mas específicamente en la plaza Colón, se dio un hecho bastante particular y enigmático, por decirlo de alguna manera.
Al parecer, todo comenzó desde muy temprano a las 6 de la madrugada, mientras la noche  iba poco a poco dando lugar al amanecer y los rayos de sol comenzaban a surgir, cuando sin previo aviso y de la nada apareció una extraña figura caminando por el medio de la plaza. La apariencia era la de un hombre desgarbado de unos 60 años, con pelo canoso y desalineado, una barba larga bastante descuidada y dejada,  llevaba puesta una vieja remera mangas cortas de color rojo, un jean roto con algunas manchas, y unas zapatillas rotas. Sin embargo, no estaba solo ya que la única compañía que tenía era la de un perro, al que llevaba atado y que se veía deteriorado al no recibir el cuidado requerido. Una vez que hizo el recorrido por el lugar le llamo la atención el hotel que se encuentra en la calle Santa Rosa, y decidió quedarse observándolo seguramente por curiosidad. Lo raro en todo esto es que su interés no le tomo unos minutos sino más bien unas ¡7 horas!

Iba pasando el tiempo, la ciudad ya empezaba a cobrar vida, la gente se movilizaba para asistir al trabajo, hacer compras, ir la facultad, ir al colegio, hacer tramites, pero había una sola persona que no acompañaba este ritmo feroz, y  era éste hombre que desde hacia un largo periodo no hacia otra cosa mas que estar parado, con sus manos aferradas a la correa de su perro, y de vez en cuando usaba alguna de ellas para que el sol no se reflejara directamente en sus ojos.
Al acercarnos al lugar en que se encontraba ésta persona misteriosa, notamos que no realizaba casi ningún movimiento, solo que su mirada estaba posada en lo más alto de dicho edificio, como si estuviese esperando o buscando a alguien y no lo encontrara. Además sus piernas temblaban, seguramente al no poder soportar tanto tiempo el calvario de estar bajo el sol desde muy temprano y la cantidad de horas que permaneció parado. El perro se mantenía a su lado, y en algunos momentos jugaba con otros caninos que se acercaban.
La gente que pasaba por el lugar ya empezaba a percatarse que el hombre no estaba bien, y se le quedaban mirando esperando por parte de él algún tipo de reacción pero no había caso, no hablaba ni emitía ningún sonido, solo estaba firme y mirando. Se nos ocurrió preguntarle sobre que sabían de este individuo a personas, que se encontraban ahí en esos momentos, al placero, la policia, inclusive a gente que trabaja en el hotel, quienes por gentileza le llevaron una botella de agua porque el calor era intenso, pero no hizo ningún gesto para aceptar lo que le estaban ofreciendo. Había momentos en que se movía, y era cuando alguien se asomaba por la ventana que se encuentra en la parte superior del hotel.                
                                
Pasado el mediodía, parecía que “el barbas” se iba a quedar toda una eternidad en ese sitio observando lo que desde hacia siete hora había estado viendo, se rumoreaba que hasta canales de noticias iban a cubrir la historia de este personaje que se encargo de darle una cuota de rareza a la plaza Colon aquel viernes soleado. Luego de unos momentos dos mujeres del personal del hotel se nos  a acercaron y nos informaron que habían contactado con una fundación que se encarga de llevar a esta clase de personas a refugios para cuidarlos. Nunca se supo, sabe, ni sabrá que era lo que hacia aquel hombre solo que por un rato la plaza fue distinta, ya que un personaje como los que abundan en Córdoba, le dio el toque distintivo.

1 comentarios:

Manuel Simonetti dijo...

Noooooooooo te acordas???q grande el barbas.era un loco lindo

Publicar un comentario